Por qué escribir un blog

Hoy, ¿escribo un blog o me maquillo?

Como lo oyes: un blog puede cambiar tu imagen diaria más que cualquier cosmético. Y lo hace porque cuando escribes un blog estás abriendo cada poro de tu piel al mundo. Redactar un post en el que muestras tus imperfecciones y aquellos secretos que te hacen ser más atractivo que el resto, acabará situándote en un lugar que te diferencie de tus competidores.

Los lectores al rastrear por la blogosfera están ansiosos por encontrar información, datos, trucos, soluciones y ahí es donde apareces tú y tus conocimientos que plasmas en forma de post y que te posicionarán como experto.

Un blog es como abrir una ventana al mundo que te está esperando (todos aquellos clientes potenciales). Ahí se quedan los Medios Sociales como canal de comunicación. Tu blog es algo más. Comunica, sí. Pero es además un espacio que se identifica contigo, que lleva el color de tu barra de labios, de tu identidad, y que te permite presentarte como especialista en tu sector y desarrollar todo el potencial que llevas dentro.

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Si lo que buscas es una buena herramienta de marketing, apuesta por un blog: conoce la opinión de tus lectores y crea un vínculo con ellos, proyecta y refuerza tu imagen, obtén tráfico de calidad para tu web y todo ello casi gratis.

La competencia es brutal y posicionarse entre los mejores una carrera de fondo, pero la constancia, creatividad y el intercambio de contenido de calidad pueden ser tus mejores aliados.

Dile adiós al antiojeras y al iluminador de ojos, ya tienes tu blog. Proyecta una personalidad cercana y genera buena información para reforzar tu imagen, te servirá de promoción, y ganarás visibilidad y reconocimiento. No olvidemos el valor que te ofrece un blog de interactuar con los lectores.

Crea un blog y comparte información. Es tu mejor escaparate. Véndete. Genera en el lector el deseo de adquirir tus productos o adquirirte a ti mismo. Cada uno de los posts que escribas te ayudará a posicionarte en los buscadores, puede resultar un contenido más viral de lo que nunca hubieses imaginado y ayudarte a obtener seguidores/ leads.

Entonces, ¿escribo o me maquillo? Pues, sinceramente, y sin dudarlo, me decanto por escribir. Porque tengo mucha información que puede ser útil ahí fuera y que alguien debe estar esperando. Porque sé cómo contarlo, conozco bien el terreno, y tengo mi propia fórmula para comunicar. Tengo la solución a las ideas por las que alguien está preguntando en un buscador  y ahora tengo también el blog para poder desarrollarlas. Ha llegado el momento de ponerse a la venta. ¿Y si alguien me está buscando?

Cómo elegir un buen nombre para un dominio

¿Alguna vez te has enfrentado al difícil arte de llamar a algo por su nombre?

Quiero decir, a la responsabilidad que supone que un ser  o un producto lleve un nombre y que ese nombre lo hayas elegido tú.

Si en algún momento te has visto en esta situación sabrás lo complicado que puede ser esta tarea. A la hora de buscar un nombre son muchos los tips que tenemos en cuenta: quién va a llevar ese nombre, cómo es, qué le define, a qué se dedica… Pues bien, la cosa se complica a la hora de elegir un buen nombre para un dominio.

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 Avisado quedas: de nada te servirán los brainstorming. Cuando ya tengas el término perfecto, llegarás a registrarlo y ¡sorpresa! a alguien se le ocurrió lo mismo. Y se le ocurrió antes. Y encima, lo registró. Lo registró, escribió dos post que nadie ha leído y abandonó su labor como blogger porque sólo quiso probar qué era aquello. ¿Cómo  puede ser? Si el dominio era perfecto. Lo que tú querías.  Y encima define a la perfección tu proyecto. Bienvenido. Vuelve a intentarlo.

Prueba ahora con tu nombre.  Tener un dominio con tu nombre y tu apellido puede reforzar tu marca personal. Pero… Oye, que resulta que he ido a registrarlo, y ¡sorpresa! debe haber alguien más en el mundo con tu nombre y tus apellidos y además se le ha ocurrido también usarlos para crear un dominio. Vuelve a intentarlo. De nuevo.

No olvides a la hora de elegir un dominio incluir en él palabras claves que definan la temática de tu web. Eso sí, si eres diseñador, olvídate de incluir algo tan básico como “diseño” porque la dirección no admitirá la ñ  (¿Qué tiene el mundo en contra de la ñ?).

Cánsate de leer post de “X consejos para elegir un buen dominio”. Da igual el número de consejos que te ofrezcan. Cuando estés convencido de que has encontrado el nombre perfecto, alguien lo habrá encontrado antes.

En la ardua tarea de buscar el dominio ideal, te recomendamos que juegues a inventarte palabras. Te sorprenderá cómo a la hora de ir a registrar esa palabra sin aparente significado pero que resulta tan sonora descubres que alguien también la registró.

Pero no lo olvides, un dominio simplemente debe ser:

  • Fácil de recordar.
  • Corto (dicen por ahí que no uses más de dos términos).
  • Incluye también palabras claves que te ayuden en los buscadores.
  • Por favor, que sea un .com.
  • Tampoco te servirá el truco de usar guiones.
  • Y, no lo olvides, piensa en algo que suene bien, que no cree confusiones y que sea original.

game-over-ideasSi ya lo tienes y cumples todos estos sencillos requisitos básicos, aparte de darte la enhorabuena, te recomendamos cruzar los dedos y te damos nuestro consejo personal: no te ilusiones. Posiblemente a alguien se le ocurrió lo mismo.

Y tú, ¿cuántos intentos has hecho para registrar tu dominio perfecto?

La importancia de los bocetos

Nunca he entendido la importancia y el interés que generan los bocetos. Durante toda mi vida he vivido perseguida. Sí, perseguida. Perseguida por el afán que todo el mundo suele tener con los bocetos.

Siembatidora-ideaspre he comparado el proceso creativo en mi cabeza como una batidora. Lo explico:

  • Alguien te pide que realices un proyecto. Digamos que este proyecto es el plato que queremos conseguir.
  • El proyecto requiere de unas características. Aquí tenemos los ingredientes.
  • Haces inventario de las herramientas con las que trabajas y los utensilios con los que cuentas.
  • Y ahí estoy yo,  el creativo o el diseñador, el cocinero al fin y al cabo.

Una vez que aparece la propuesta, mi cabeza se convierte en batidora. Ideas que van y vienen. Pensamientos que no consiguen ni llegar a serlo. Imágenes que no sirven de nada y acaban siendo trituradas. Y, de pronto, surge lo que yo siempre denomino “visión”.

Una visión que nada tiene que ver con una bola de cristal. O quizás sí,  porque a veces tienes la capacidad de anticiparte al futuro y adelantarte a las nuevas tendencias.

La visión es la idea final. Aquella que sabes que vale.  A veces, incluso, aparece sin más y te pones manos a la obra porque sabes y tienes la certeza de que funciona. Esta idea es capaz de huir veloz de las varillas de la batidora.

Al fin ha llegado el momento de que tu IDEA vea la luz y sea reconocida. Tú esperas impaciente un aplauso, una palmadita en la espalda que te reconforte y te confirme que es buena. Y sin embargo, siempre acaba apareciendo la maldita pregunta: ¿Dónde están los bocetos? ¡En mi cabeza! ¡Los bocetos están en mi cabeza!

Sin embargo, con el tiempo he conseguido reconocer la importancia del proceso creativo dentro de un proyecto y a dar valor al camino que se sigue antes de crear. Disfrutar y aprender de cada paso. El efecto “prueba-error” del que ya hablábamos nos enriquece y hace más grandes.

Pero siempre, inevitablemente, aparece la batidora (es parte de mí) y he de reconocer que me pierdo entre bocetos mentales y que a veces se quedan sólo en eso.

Perseguida de por vida por la importancia del boceto, a día de hoy caigo rendida y exclamo aquello de: Dejad que los bocetos se acerquen a mí. Y si es posible que lo hagan a pares. Que me lluevan bocetos encima, que me cubran el cuerpo y se conviertan en mi segunda piel.

¿Acaso no estamos hechos de bocetos?

A propósito de la creatividad.

Me pregunto si  existe realmente una receta para la creatividad. Te sonará aquello de Creativo, ¿se nace o se hace? Responder a esta pregunta no es tarea sencilla.

Mi experiencia me dice que podemos encontrar gente realmente creativa y gente con capacidades resolutivas. Es decir, la idea frente a la solución. Me he encontrado con gente realmente creativa, con buenísimas ideas y pésimas técnicas. Y  gente incapaz de generar una sola imagen propia pero con destrezas impecables. Todo ello, refiriéndome al ámbito artístico.

Creo que la creatividad es una forma de ver y entender el mundo. Se trata de  mirar  las cosas de forma diferente. Nunca he tenido algo tan claro como que las cosas tienen siempre varias caras y diversas formas de entenderlas según quién esté mirando.

Todo esto me lleva a pensar que la creatividad no es sino el resultado de la experiencia y de las formas que cada uno hemos retenido en nuestra memoria. A medida que pasan los años me planteo cada vez más que nada es realmente original. Quizás, más bien, todo lo que se nos ocurre viene dado por imágenes que en algún momento pasaron por nuestras vidas y que sin darnos cuenta retuvimos. Cada vez estoy más convencida de que la creatividad es un proceso que resulta de nuestra propia forma de observar, de dar más importancia a unas cosas que a otras, y de ahí surge el hecho de que alguien sea más o menos creativo.

¿Eres adicto a la cocina? No te pierdas la Receta para creativos que hoy te propongo.

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  • Exprime el lado derecho de tu cerebro y hazte un buen zumo con él. Dicen que en él se centra la parte emocional y creativa.
  •  No dejes de mirar al techo. Si, ya sé que en principio sólo es un espacio en blanco. Pero sigue mirando. Hazlo a diario y descubrirás mil y una formas con las que llenar ese espacio.
  • Hazte con un bote bonito, que te motive, o un buen cuaderno. La creatividad es como el aire. No se ve. Se respira. Y en un segundo es capaz de pasar de largo si no has sabido retenerla.
  • La creatividad no se acercará a ti si no asumes que todo es parte de un proceso previo totalmente caótico. Imprescindible que lleguen a ti los pájaros en la cabeza y que revoloteen a tu alrededor  las mariposas.
  • Olvídate de la organización y da la bienvenida a un orden desestructurado donde tú eres el único que sabe dónde ha perdido las cosas y dónde es posible  encontrarlas.
  • Adquiere un reloj de arena. No lo uses para medir el tiempo. La creatividad no entiende de minutos. Pero te recordará lo importante que es dar la vuelta a las ideas: busca otro punto de vista.
  • Menos es más. Te has hecho ya con un millón de conceptos. Las imágenes te persiguen. Y finalmente, tienes una idea genial. Bien, pues juega a diseccionarla. Quédate con lo que es realmente imprescindible y olvídate de recargarla con todo aquel complemento que no sea necesario.

La creatividad no es cómoda, quizás tampoco sea fácil, pero con pasión, dedicación, y siempre unos buenos calcetines*, podemos ser capaces de atraerla hacia nuestras vidas.

*Muy pronto dedicaremos un post a explicaros por qué siempre insistimos en ello.

¿Me hablas por WhatsApp?

Últimamente me tiene altamente intrigada cómo se usa el “estado” de Whatsapp.

En serio, me parece fascinante y casi me atrevería a verlo como un caso de estudio: esa predisposición de escribir un estado como si estuvieras mandando un sms. No soy experta, pero creo ver diferencias abismales entre lo que supone un estado y lo que es el envío real de esos mensajes.

Me resulta de lo más curioso, por poner  un ejemplo, “Te quiero” o “Te echo de menos” como estado de Whatsapp. ¿En serio? ¿Me quieres? ¿A mí? ¿Al mundo? ¿A tus doscientos contactos? ¿Al fontanero que te aparece como contacto de Whatsapp porque te llamó para darte el presupuesto para arreglar la calefacción y diste a “añadir en agenda”?

Luego se realizan estudios de cómo Whatsapp es causante del final de muchas relaciones. Con estados así, en los que un usuario es capaz de declarar su amor eterno a toda su agenda, no es de extrañar que se generen dudas en una pareja. Incluso, si yo fuese ese fontanero, quizás no podría dormir pensando en aquella loca a quien llamé para dar un presupuesto y ahora me declara su amor. ¿Tan buenos son mis precios?

¿Cómo nacen las ideas?

Si en algún momento te has hecho esta pregunta, te doy la bienvenida a este nuevo espacio. No es que vaya  a resolver tu duda, pero me plantearé  muchas otras. Y en esta búsqueda de respuestas quizás encontremos un punto en común.

Hace tiempo que, Tú y yo, ideamos este espacio. ¿Te acuerdas? De repente llegó el nombre. Y hoy, al fin, nace  Oh, qué ideas. Y  lo hace como expresión. ¿No es fantástico? Como expresión.

Oh que ideasUna idea es el resultado de un proceso mágico y, como todo proceso, lleva implícito la prueba y el error. No te conformes con la primera idea: guárdala en un cajón y cierra con llave por si tienes que volver a por ella. Sigue buscando. Que no te dé miedo dar la vuelta a las cosas. Retuerce tu idea, tírala a la basura si la consideras totalmente mediocre o escúlpela si ves en ella posibilidades.

No te dejes vencer si la idea no aparece. A veces sólo llegarán avisos: pequeñas luces que se difuminan en tu cabeza y que no te dejan ver bien. Repito: no te dejes vencer. Cierra los ojos. Cambia de rumbo. Desaparece si puedes. Tira del cable y desconecta. Todo es parte del proceso. A veces tendrás que volver hacia atrás para adivinar cuáles son tus siguientes pasos.

No tengo la certeza de dónde nacen la ideas, pero tengo en la cabeza un pequeño laboratorio donde hacer experimentos con todas las mías y compartirlas contigo.

Para comenzar esta aventura voy  a intentar, no resolver la duda con la que abríamos esta  entrada, pero sí dar la primera pauta para encontrar la solución. Toma nota: para que una idea nazca, será imprescindible llevar puestos los calcetines.

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Piérdete conmigo. Vuelve a visitarme.