Voy a vaciar mi vieja maleta de terciopelo. Dejaré todos sus recuerdos en un cajón, cada uno de los trapos bien doblados sobre mi regazo. La acariciaré durante días eternos para volver a sentir su piel, cada una de sus marcas. Creo que empezaré a estudiar tus formas, llenas de medidas exactas, de números y líneas que se cruzan sin sentido en el más perfecto de los itinerarios.

Caminaré poco a poco por tus pliegues hasta inventar tu cuerpo en mi cabeza y después volveré a medir sobre tus huellas, tomaré medidas con mis dedos y marcaré, una y otra vez, como si quisiera formar parte de ti, como si esculpiera una gran obra.

Siempre pensé en un papel en blanco como el espacio oportuno para llenarlo de color y eso es lo que haré contigo: Te puliré hasta que tú y yo seamos uno, fundidos cuerpo a cuerpo. Te mezclaré con los hilos, haré surcos sobre ti con la aguja y, cuando consiga arrancarte la piel, te abrazaré como un recuerdo más, guardado en mi vieja maleta.