Te pinté para borrarte de mi cabeza. Contorneé cada uno de tus pliegues para comprobar si eras de verdad. Recorrí cada centímetro de tu cuerpo hasta reconocer tu sabor. Te probé a fondo. Te pedí una y mil veces que me abandonaras. Te advertí que no estaba hecha para ti. Hiciste que me perdiera entre tus manos. Jugaste con cada uno de mis minutos. Te encargaste de apurar cada uno de mis lápices. Desgasté mis manos jugando con tus caricias y después de las ganas, de los minutos abandonados y de las prisas, caiste en el olvido convirtiéndote en un borrón más en mi camino.

Zapato Manhattan
Zapato (Sandra Romero, 2011)